
Bogotá, 6 de abril de 2026. Los precios del campo en Colombia volvieron a subir en marzo. El índice de precios agropecuarios de la Bolsa Mercantil de Colombia (IPAP-BMC) registró una variación mensual de 2,2 %, ubicándose en 252,1 puntos, y completando tres meses consecutivos de aumentos, en un contexto marcado por menor oferta de productos y mayores costos de producción.
En marzo, el comportamiento del índice estuvo marcado por productos como la papa, los cítricos y el tomate, que lideraron los incrementos por una menor disponibilidad desde regiones como Boyacá, Cundinamarca, Nariño, Santander, Valle del Cauca y Meta. También influyeron el ganado bovino y las aves de corral. En contraste, el plátano, las legumbres verdes, el trigo, la yuca y el cacao registraron caídas, lo que ayudó a moderar el aumento. La mayoría de los productos del índice registraron aumentos frente a febrero.
“Si se observa el comportamiento del IPAP-BMC en los últimos doce meses, hay una tendencia al alza, con repuntes asociados, sobre todo, a choques de oferta en productos específicos. En marzo, esa presión volvió a sentirse en alimentos clave como papa, cítricos y tomate, lo que explica que la variación anual llegue a 11,7 %. Más que un aumento homogéneo en todo el agro, el índice muestra cómo ciertas restricciones de abastecimiento, sumadas a mayores costos y afectaciones logísticas, terminan marcando el resultado agregado”, señaló Juan Camilo Suárez, vicepresidente financiero de la Bolsa Mercantil.
En el caso del tomate, los incrementos estuvieron asociados a una menor producción y a dificultades en la recolección por efecto de las lluvias, lo que redujo el abastecimiento desde zonas clave como Boyacá, Cundinamarca y Nariño. Una dinámica similar se observó en los cítricos, con menor disponibilidad desde regiones como Santander, Valle del Cauca y Meta.
A este comportamiento se suman presiones recientes sobre la estructura productiva del campo: por un lado, la pérdida de empleo en el sector agropecuario y el peso persistente de la informalidad, que debilitan la capacidad productiva y la estabilidad de los ingresos rurales; y por otro, el aumento en los costos de insumos clave, como los fertilizantes, cuyos precios han subido cerca de 44 % desde 2024 por tensiones internacionales, encareciendo la producción y trasladando presión adicional a los precios finales para el consumidor.
El resultado de marzo confirma que los precios del agro siguen respondiendo principalmente a cambios en la oferta. Cuando se reduce la disponibilidad de productos o se afectan las condiciones de producción y transporte, los ajustes en los precios se hacen visibles con rapidez.
El IPAP-BMC se construye a partir de información real de transacciones del sector agropecuario, lo que permite seguir de cerca cómo se están formando los precios en el origen de la cadena. A partir de esta información, la Bolsa Mercantil de Colombia aporta una lectura continua del mercado, en un momento en el que factores como el clima, los costos y la logística están marcando el comportamiento del agro en el país.
De cara al cierre de 2024, se proyecta una posible recuperación en los precios agrícolas.
En lo corrido del año, el ganado bovino aportó 2,42 puntos porcentuales al IPAP-BMC, convirtiéndose en el principal impulsor del índice, seguido por el plátano, el tomate y la leche cruda de vaca, con variaciones de hasta 1,3 puntos.